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El interferón-beta mejora el equilibrio y el movimiento en ratones con ataxia espinocerebelosa

El grupo de enfermedades genéticas conocidas como ataxias espinocerebelosas actualmente no tienen tratamiento ni cura. Los síntomas incluyen la falta progresiva de la coordinación de la marcha, y la mala coordinación de los movimientos oculares, de las manos y el habla, debido a una falta de coordinación de los movimientos musculares.

Ahora, investigadores de Francia y EE.UU. han descubierto una nueva forma de controlar los síntomas y mejorar significativamente las condiciones físicas de los modelos animales de la enfermedad, según se ha anunciado en la conferencia anual de la Sociedad Europea de Genética Humana.

La Dra. Annie Sittler, del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), que trabaja en el equipo del profesor Alexis Brice en el Centro de Investigación del Cerebro y el Instituto de la médula espinal (CR-ICM), Francia, describió el trabajo del equipo en el campo de la enfermedad de poliglutamina, un grupo de condiciones neurodegenerativas que implica conformación de la proteína anormal.

"La acumulación de una proteína que contiene poliglutamina conocida como ataxina -7 mutante es responsable de la neurotoxicidad, la disfunción neuronal y la muerte eventual neuronal".

"Habíamos demostrado previamente en células que la ataxina-7 mutante era degradada en cuerpos nucleares, las estructuras que se encuentran en el núcleo de las células, por una proteína conocida como proteína de la leucemia promyeloctyic o LMP, y que el interferón-beta podría ayudar en este proceso y proteger contra la enfermedad".

Los investigadores utilizaron un modelo de ratón de una forma particular de ataxia espinocerebelosa conocido como SCA7. Los ratones "Knock-in" genéticamente modificados desarrollan el tipo grave de la enfermedad, similar a la versión humana infantil, y tienen una vida muy corta de alrededor de 14 semanas. Estos ratones fueron inyectados con interferón-beta tres veces a la semana, comenzando a las cinco semanas de edad, justo antes de la edad a la que deberían aparecer sus primeros síntomas de la enfermedad.

La investigación de sus cerebros post mortem mostró que los ratones que habían recibido el interferón-beta, a diferencia de los del grupo de control, tenían una carga reducida de la ataxina-7 mutante.

Se observaron mejoras sustanciales en los ratones tratados con interferón-beta a nivel físico:

"A las doce semanas de edad el rendimiento físico de los ratones que recibieron la sustancia activa mejoró significativamente en comparación con el grupo control. Les dimos una prueba locotronic, donde tienen que cruzar una especie de escalera. Esta prueba se utiliza para comprobar la coordinación motora al caminar. También les hicimos una prueba para caminar por una viga, lo que nos permite medir el equilibrio y la integridad física de coordinación. Los ratones tratados lo hicieron mucho mejor en estas dos pruebas".

Una prueba más sobre los efectos positivos de interferón-beta vino del análisis de los cuerpos nucleares de PML, que participan en muchos procesos celulares tales como la regulación de la transcripción y la apoptosis. Un subconjunto de estos cuerpos nucleares es responsable de la regulación de la degradación de las proteínas mal plegadas acumuladas en el núcleo de la célula. Los ratones tratados tenían más cuerpos PML, y muy grandes, y estaban presentes en las células de Purkinje, responsables de la coordinación motora que emana del cerebelo.

Los investigadores encontraron además que estos cuerpos PML fueron clastosomas, los cuerpos nucleares especializados involucrados en la degradación de la ataxina-7 mutante y otras proteínas que contienen poliglutamina.

"Esto, junto con las mejoras físicas que vimos en los ratones tratados con interferón-beta, fue la prueba que necesitábamos de que nuestros hallazgos en la célula pueden ser transferidos con éxito a los animales vivos".

La Dra. Sittler comentó:

"Ahora que hemos descubierto que el interferón beta puede reducir la progresión de la enfermedad en ratones SCA7, creemos que, después de la confirmación en otro modelo de ratón, se merece probarse sus efectos en los seres humanos en un ensayo clínico".

"Tales ensayos son difíciles en enfermedades raras, ya que se necesita un diseño especial para probar una hipótesis sobre un pequeño número de pacientes. Sin embargo, hay un número de otras enfermedades de poliglutamina, por ejemplo, la enfermedad de Huntington, en donde el número de pacientes es más grandes y los efectos de la condición es igual de devastadora. Esperamos que nuestros resultados motiven a otros a colaborar con nosotros para que podamos ser capaces de seguir nuestra investigación para el beneficio de todos los afectados por trastornos espinocerebelosos".

Fuente: ScienceNewsline

Comentarios  

 
0 #2 arantxa ortega garci 03-10-2013 21:29
Somos de barcelona afectados de sca3 y dispuestos a participar en algun ensayo clinico
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0 #1 marisol 29-09-2013 19:35
De que manera me podria comunicar con ustedes?
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